
Soy Kevin Daniel Vallejos Guerra, hace ya cuatro meses comenzó mi aventura en Alemania junto a otros voluntarios. Salí de Santa Cruz, Bolivia, el 5 de febrero con muchos sentimientos encontrados: emoción por empezar una nueva etapa, pero también tristeza por despedirme de mi familia, mis amigos y todo lo que estaba acostumbrado a vivir en Bolivia.
Llegada a Frankfurt, Alemania
Mi viaje pasó por España antes de llegar finalmente a Frankfurt el 6 de febrero, donde comenzó esta gran experiencia.
Al llegar a Alemania ya comenzó algo que pensábamos mucho todos los voluntarios, que era el verdadero frío que hace aquí en Alemania desde el primer momento. Nos recibió y nos dio la bienvenida Victoria (SoFiA Trier) y también luego mi familia de acogida que fueron los que nos llevaron desde el aeropuerto de Frankfurt hasta Trier y el camino pudimos ver los hermosos paisajes y bonitas casas de Alemania, todos estábamos cansados por el viaje pero fuimos despiertos todo el camino por los bonitos paisajes de Alemania.
Primer mes
Al llegar a Frankfurt ya pude conocer a mi familia de acogida para este primer mes de adaptación en Treveris, conformado por mi madre de acogida (Christine), mi padre de acogida (Daniel), y sus hijos (Alessia, Felicitas y Carlo), que desde el primer momento y día me hicieron sentir como parte de la familia de verdad, agradezco mucho a Dios por darme la oportunidad de conocer una familia tan amables y de un gran corazón, ellos me ayudaron mucho en mi adaptación a Alemania gracias a ellos y a sus consejos.
Yo pude adaptarme rápido al clima, el horario, la comida y el idioma, ame pasar cada minuto en casa con ellos, incluso me invitaron a un viaje maravilloso a las playas de Zeeland (Holanda) en el cual la pase muy bien con ellos, me divertí mucho y me llevo bonitos recuerdos en mi corazón con ellos, los últimos días con ellos fueron tristes, por qué me había encariñado con ellos y mas con Carlo (hijo menor de la familia) a su corta edad entendió que me costaba entender lo que me decían por lo cual el me hablaba muy lento y con señas con sus manos y esa acción me lleno mucho de alegría por que a el si le podía entender a la perfección lo que trataba de decirme.
En la clases de alemán las cuales fueron de lunes a viernes de 9am a 13pm los cuales fueron muy importantes para poder comunicarnos con los demás y no estar tan perdidos al momento que nos hablaban, la pase bien podía entender las clases en su mayoría y también pudimos conocer a las Voluntarias de Ruanda (Déborah y Jeannette) y junto a ellas también pasamos las clases de alemán.
En los primeros día de marzo la mayoría ya había conocido su proyecto y estábamos registrados en la ciudad de nuestro proyecto y tuvimos una bonita despedida de Treveris para ir a hacer nuestro voluntariado en los diferentes proyectos que teníamos cada uno.

Con mi familia en Zeeland

Cena con mi familia
Mis días en mi proyecto: eli.ja
Trabajo como voluntario en la iglesia juvenil eli.ja en Saarbrücken, un lugar muy acogedor y lleno de actividades para jóvenes. El edificio tiene un ambiente moderno y tranquilo, y alrededor siempre hay movimiento de personas que participan en encuentros, celebraciones, actividades sociales y proyectos comunitarios. En el proyecto colaboro con otros voluntarios, trabajadores de la iglesia y responsables juveniles, quienes siempre están dispuestos a ayudar y acompañar. Muchas personas jóvenes visitan el proyecto para participar en actividades, convivencias, misas y eventos, y uno de los principales objetivos es crear una comunidad donde todos se sientan bienvenidos, acompañados y escuchados.
Mi primera semana de trabajo fue muy buena, aunque al principio tenía un poco de nervios porque todo era nuevo para mí: el idioma, las personas y la forma de trabajar. Sin embargo, los demás voluntarios y el equipo de trabajo me ayudaron mucho a adaptarme desde el primer día. Gracias a su amabilidad y paciencia pude empezar a participar rápidamente en las actividades y sentirme parte del grupo. Desde el inicio me sentí cómodo y motivado, porque todos me trataron muy bien y siempre estuvieron atentos a ayudarme cuando tenía dudas.
Un día típico de trabajo suele variar dependiendo de las actividades programadas, pero normalmente participo en la organización y preparación de eventos, apoyo en actividades juveniles, ayuda logística, preparación de espacios y acompañamiento a las personas que llegan al lugar. A veces trabajamos en equipo y otras veces realizo tareas individuales, pero generalmente siempre hay buena comunicación y colaboración entre todos. También tenemos momentos de descanso y convivencia, lo que hace el ambiente aún más agradable. Aunque hay horarios organizados, algunas actividades cambian según el día o los eventos especiales.
Considero que el volumen de trabajo es adecuado. Hay días más ocupados que otros, especialmente cuando hay eventos grandes o reuniones importantes, pero en general me siento cómodo con las responsabilidades que tengo. Nunca me he sentido solo o abandonado, porque siempre hay alguien dispuesto a colaborar. Más bien, disfruto mucho participar y aprender cosas nuevas constantemente.
Uno de los mayores desafíos para mí ha sido adaptarme completamente al idioma alemán y acostumbrarme a una nueva cultura y forma de vida. A veces puede ser difícil entender todo o expresarme como quiero, pero poco a poco he ganado más confianza gracias al apoyo de las personas que me rodean y a la experiencia diaria.
Hasta ahora, uno de los momentos más especiales para mí ha sido sentirme realmente integrado en el grupo y darme cuenta de que puedo ayudar y formar parte de algo importante. Me hace muy feliz participar en las actividades, conocer nuevas personas y vivir esta experiencia como voluntario. Lo que más destaco es el ambiente amable y cercano que existe en eli.ja, porque gracias a eso me siento muy bien y disfruto mucho todo lo que hacemos juntos.
La misa en eli.ja
Un grupo de jóvenes en eli.ja
Mi vida a casa
Mi situación en el lugar dónde vivo ha sido muy positiva y me siento realmente muy bien con la familia que me está acogiendo aquí en Alemania. Desde el primer momento han sido muy amables conmigo, siempre están atentos a cómo me siento y me ayudan cuando necesito algo. Además, constantemente me dan buenos consejos y me apoyan en diferentes aspectos de mi vida diaria, por lo que se han convertido en personas muy importantes para mí durante esta experiencia.
Me llevo muy bien con la familia Müller y también con sus hijos. Especialmente con el menor, Konstantin, con quien he creado una relación muy cercana y a quien considero como un hermano aquí en Alemania y me gusta mucho ir a apoyarlo en los partidos de Futbol Americano. Compartimos tiempo juntos, hablamos mucho y eso me ha ayudado a sentirme acompañado y más integrado en mi nueva vida.
La familia también ha sido muy buena conmigo porque sabían que el fútbol es uno de mis deportes favoritos y quisieron ayudarme a seguir practicándolo. Gracias a ellos pude ingresar a un equipo de fútbol, algo que me hizo muy feliz. Además, las personas del equipo me recibieron de una manera muy amable y acogedora, lo que me ayudó aún más a adaptarme y sentirme parte de un grupo.
Con los otros voluntarios también me llevo muy bien. Disfruto mucho los talleres y encuentros de SoFiA porque ahí puedo volver a ver a todos, compartir experiencias y pasar buenos momentos juntos. Creo que esas actividades ayudan mucho a fortalecer las amistades y a sentirnos acompañados durante nuestro voluntariado.
Emocionalmente siento que me he adaptado muy bien a la vida aquí en Alemania. Gran parte de eso ha sido gracias al apoyo de mi familia de acogida agradezco mucho a Dios por a verlos puesto en mi vida y también de mi proyecto, donde siempre me he sentido bien recibido, escuchado y valorado. Todo esto ha hecho que esta experiencia sea muy especial para mí y que me sienta feliz y agradecido por todo lo que estoy viviendo.
Yo jugando con el equipo
Yo con mi padre de acogido (Holger) en la carrera de Viva Bolivia en Treveris
Todos los voluntarios en nuestro primer seminario
