Villa Ausonius Oberfell: 1. Rundbrief von Marisabel S. Ruiz Molina
Deutschland
Marisabel Soledad Ruiz Molina
26.05.2026
undefined blog cover image

Soy Marisabel Soledad Ruiz Molina, vengo de Bolivia y esto es un poco de mi Aventura en mi servicio de voluntariado en Alemania.

Ejercicio de Gratitud

  • Pulgar: En estas últimas semanas he descubierto en mí misma una gran capacidad de adaptación, paciencia y empatía. Aunque estar lejos de mi familia y de mi país no siempre es fácil, he aprendido a seguir adelante incluso en los días difíciles. También he aprendido a valorar mi fortaleza emocional y mi deseo de ayudar a los demás.

  • Dedo índice: En mi nuevo entorno veo muchas cosas bonitas: los paisajes tranquilos de Alemania, las calles llenas de historia, los castillos, los parques y sobre todo la manera en la que muchas personas hacen su trabajo con paciencia y cariño. También me hace feliz ver sonrisas de los residentes cada día.

  • Dedo medio: He podido ayudar a otras personas acompañando a los residentes, sirviendo café y comida, escuchándolos y apoyando en pequeñas tareas diarias. A veces una conversación, una sonrisa o simplemente estar presente puede alegrarles el día, y eso también me llena el corazón.

  • Dedo anular: Estoy muy agradecida por el amor, la paciencia y la comprensión con la que he sido recibida en mi proyecto. Mis compañeros y mi jefe me ayudan mucho y me hacen sentir acompañada. Especialmente agradezco el día de mi cumpleaños, porque pude sentir un calor muy parecido al de una familia.

  • Dedo meñique: Un detalle que me hizo sentir muy bien fue escuchar palabras de apoyo y paciencia de mis compañeros de trabajo. Cuando mi jefe me dice “Keine Stress”, me siento comprendida y tranquila, y eso me ayuda muchísimo a seguir aprendiendo con confianza.

Llegada a Alemania

Llegar a Alemania fue una experiencia llena de emociones. Sentía alegría, emoción, miedo y nervios al mismo tiempo porque estaba comenzando una etapa completamente nueva en mi vida. Era la primera vez que estaba tan lejos de mi familia y de mi hogar por tanto tiempo.

Desde el principio recibí apoyo de personas del proyecto y de otros voluntarios. Poco a poco fui entendiendo cómo moverme, cómo usar el transporte y cómo adaptarme a la rutina. Aunque al inicio me sentía perdida, cada día fui sintiéndome más segura.

Las primeras semanas en Tréveris fueron muy importantes para mí porque pude conocer a otros voluntarios de diferentes países. Los cursos de idioma y los talleres me ayudaron mucho a entender mejor la cultura alemana y a perder poco a poco el miedo de hablar alemán.

Mi familia de acogida fue muy amable, me ensenaron a hacer compras, incluso me ensenaron a nadar fue un mes en el que me senti muy comoda.

Mi familia de acogida en Reinsfeld y yo

Mi hermana de acogida y mi madre de acogida en el Mosela

Mi proyecto - Villa Ausonius

Trabajo en Villa Ausonius en Koblenz, un lugar donde viven adultos mayores. El ambiente de trabajo me sorprendió de manera muy positiva porque superó mis expectativas. Puedo sentir el amor, el cariño y la paciencia con la que mis colegas realizan su trabajo cada día. Eso me llega mucho al corazón y me transmite mucha paz. El objetivo principal del proyecto es acompañar y apoyar a los residentes en su vida diaria para que se sientan cómodos, tranquilos y acompañados.

Al principio no tenía muy claras todas mis tareas y eso me hacía sentir un poco insegura. Sin embargo, observando a mis compañeros y preguntando poco a poco, fui entendiendo mejor cómo podía ayudar. Mis compañeras de trabajo y mi jefe siempre me trataron con mucha paciencia y comprensión. Gracias a eso empecé a sentirme útil y más integrada en el proyecto.

Mi día típico comienza llegando al trabajo con una sonrisa y saludando a todos. Después ayudo a recibir a los residentes, servirles café o comida y conversar un poco con ellos. También apoyo en diferentes tareas dependiendo del día. Me gusta mucho escuchar a los residentes y compartir pequeños momentos con ellos porque siento que incluso una conversación sencilla puede alegrarles el día. El trabajo es flexible y normalmente trabajamos en equipo.

Considero que el trabajo es adecuado y flexible. Hay días más tranquilos y otros más ocupados, pero siempre siento apoyo cuando lo necesito. Mi jefe es muy paciente conmigo y muchas veces me dice “Keine Stress”, algo que me hace sentir comprendida, tranquila y muy cómoda en el trabajo.

Uno de mis mayores desafíos ha sido comunicarme con algunos residentes porque cada persona tiene una manera diferente de hablar y distintos acentos. A veces me cuesta entender algunas palabras, pero cada día voy aprendiendo más y trato de mejorar constantemente. Otro desafío divertido ha sido que aprendan mi nombre porque es un poco largo jajaja, aunque para mí eso no es un problema y me parece algo gracioso.

Algunos colegas al principio preferían no hablarme mucho porque pensaban que yo no iba a entender. Esa fue una barrera que me afectó un poco, pero decidí trabajarla cada día preguntando si necesitaban ayuda y pidiéndoles que me explicaran despacio. Gracias a eso poco a poco pude involucrarme más en el proyecto y demostrar que sí podía aprender y ayudar.

Mi momento más especial fue el día de mi cumpleaños. Ese día pude sentir mucho cariño y calor humano, casi como si estuviera con mi familia. Fue un momento muy importante para mí porque aunque estoy lejos de casa, sentí que las personas aquí realmente se preocupan por mí.

Situación en el lugar de alojamiento y vida diaria

Al principio mi alojamiento me parecía un poco pequeño y me costó acostumbrarme a compartir espacios con otras personas. Extrañaba mucho la comodidad y el ambiente de mi hogar en Bolivia. Sin embargo, con el tiempo intenté ver el lado positivo de las cosas y aprendí a valorar que un espacio pequeño también es más fácil de limpiar y organizar jajaja. Poco a poco fui adaptándome a la rutina y aprendiendo a sentir ese lugar como parte de mi nueva etapa de vida en Alemania.

Me cuesta un poco conversar y relacionarme con algunos residentes de la WG porque cada persona tiene su propia rutina, sus actividades y muchas veces existe cierta distancia entre nosotros. Al principio también tuve algunos problemas relacionados con el orden y la distribución de los espacios en la cocina, porque no siempre se mantenía limpia y organizada. Para mí fue difícil adaptarme a diferentes maneras de convivir, pero también entiendo que compartir vivienda con personas de distintas culturas implica aprender paciencia, tolerancia y comunicación.

No voy a mentir: todavía extraño mucho mi casa, mi familia y mi país. Hay días grises y momentos de nostalgia. Sin embargo, el amor, la paciencia y la comprensión con la que he sido recibida aquí me están ayudando mucho a sobrellevar esos momentos difíciles.

A pesar de las dificultades, siento que esta experiencia me está ayudando a crecer mucho como persona. Estoy aprendiendo a convivir con personas muy diferentes, a comunicarme mejor y a ser más fuerte emocionalmente. También estoy aprendiendo a valorar más mi cultura, mi familia y las pequeñas muestras de cariño y apoyo que encuentro en el camino. Aunque todavía extraño mucho mi hogar, siento que cada día estoy construyendo una nueva versión de mí misma más madura, más independiente y más consciente del valor humano.

Noche de cine en mi proyecto

Actividad en el proyecto