
¡Hola a todos! Soy Juan Paul Colmenares, tengo 26 años y soy de Tarija, Bolivia.
Tres meses en Alemania: Un viaje de aprendizaje, retos y comunidad
No puedo creer que ya hayan pasado tres meses viviendo aquí. Este tiempo ha estado lleno de experiencias, alegrías, dudas y, por supuesto, de aprender alemán. Vivir en Alemania te enseña a escuchar, a estar más atento y te reta a crecer; te desafía a ver de lo que eres capaz de hacer, a adaptarte, a verte solo y, a pesar de ello, continuar y no rendirte.
Hoy quiero compartirles cómo ha sido este comienzo.
El inicio de la aventura: Llegada a Alemania
El 5 de febrero salimos desde Santa Cruz, Bolivia, desde el Aeropuerto Internacional Viru Viru. Fue un momento muy emocionante, ya que mi familia estuvo ahí para despedirme, al igual que los encargados de la Hermandad. Nuestro vuelo comenzó alrededor de las 13:00 y nos esperaba un viaje muy largo de aproximadamente 11 a 12 horas. Durante el trayecto, compartí mucho tiempo con los otros voluntarios: hablamos, dormimos y vimos películas, lo que nos ayudó a conocernos mejor antes de comenzar esta nueva etapa.
Tras una rápida escala en Madrid, finalmente aterrizamos en Frankfurt, donde Victoria nos esperaba con una cálida bienvenida y una pequeña bolsa con comida que agradecimos muchísimo. Después de un viaje en auto de tres horas, llegué a Tréveris. Allí me recibió Anne, quien junto con Tobias Schauer se convirtió en mi familia de acogida durante el primer mes de adaptación.
Compartir ese primer mes con ellos fue hermoso. Eran personas de un enorme corazón, siempre dispuestas a ayudarme. Me encantaba compartir las cenas o los almuerzos con ellos, que me preguntaran cómo había estado mi día, o disfrutar de los cafés por las tardes acompañados de tarta de manzana. Como muestra de agradecimiento, pude cocinar para ellos una comida típica de mi región, Tarija el cual es el Saice, lo cual fue un momento lindísimo. Al principio la comunicación era difícil por el idioma y usábamos el traductor , pero su calidez me hizo sentir bienvenido desde el primer día.
Mis primeros días en Tréveris se centraron en adaptarme a la ciudad y aprender a usar los buses para ir a los talleres y a las clases de alemán , las cuales al principio fueron excelentes, aunque luego el ritmo avanzó tan rápido que me frustré un poco. Sin embargo, el apoyo del grupo de voluntarios y del equipo de SoFiA hizo que todo fuera más llevadero. ¡Incluso pudimos vivir el carnaval alemán!
Un espacio de puertas abiertas: Mi proyecto en Café Exodus
Mi proyecto se llama Café Exodus y está ubicado en Saarbrücken. Es un lugar hermoso, relajado y acogedor pensado especialmente para los jóvenes, donde pueden conversar, leer, jugar futbolín o simplemente descansar sin ninguna obligación de consumir. El objetivo principal es ser una casa con las puertas abiertas para todos.
Aquí trabajo con Till (el encargado), Tamara y Haga. Desde el primer momento me ayudaron a adaptarme y a integrarme con los jóvenes que nos visitan. Mis tareas varían según el día: preparo café, organizo la heladera, realizo la caja de ventas y hago las compras cuando falta algo. Además, colaboro en el grupo “AK Rock” en la organización de conciertos.
El idioma sigue siendo mi mayor desafío aquí; a veces me cuesta comunicarme con fluidez con los chicos y eso me genera inseguridad. Sin embargo, he tenido momentos maravillosos, como cuando cociné una sopa de maní (comida típica boliviana) para todos en el café. Verlos disfrutar de mi cultura me hizo sentir muy feliz y parte del proyecto.
Mi vida cotidiana en Saarbrücken
Actualmente vivo en un departamento compartido en una zona muy céntrica de Saarbrücken con mis compañeras, quienes desde el primer momento me hicieron sentir como en familia.
La relación con los otros voluntarios es excelente. Con algunos de ellos organizamos planes los fines de semana para viajar, explorar nuevos lugares o simplemente sentarnos a compartir cómo nos sentimos en esta experiencia. Además, tengo la suerte de contar con una red de apoyo muy fuerte: Alan y Ángeles, que también son voluntarios bolivianos y están ahí para mí cuando tengo una semana difícil, y Victoria, nuestra encargada, que siempre nos acompaña y nos ayuda en todo lo que necesitemos.
Aunque a veces me entristece no poder expresar todo lo que quiero o no entenderlo todo debido al idioma, me doy cuenta de lo mucho que he crecido. Me gusta mucho Alemania, me encanta mi proyecto y valoro profundamente a las personas que estoy conociendo en este camino.
¡Gracias por acompañarme en esta aventura!
